LUNES 16 de octubre de 2006 "El artificio se opone al arte"

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ANRed se metió en los ensayos de "34 puñaladas", una orquesta de guitarras y cantor que supo rescatar del olvido y de la prohibición tangos lunfardos, reos y carcelarios de la década del 20 y del 30. Pero que, además, logró idear composiciones propias dentro de un género en donde la creación de nuevas letras parecía estar clausurada. "Hubo un corte generacional que hizo que en los 60 no se componga más", afirmó uno de los integrantes del grupo y luego agregó "el tango no pudo generar la fuerza para sobreponerse a los cataclismos políticos y sociales".
Por ANRed - L


Al llegar a su casa y encontrar a su mujer con otro le clavó 34 puñaladas no sin antes pedirle que le cebe un par de mates. "Amablemente" es el nombre de este tango violento compuesto en la primera mitad del siglo veinte y que hoy, a varios años de su creación, se encuentra más presente que nunca. Porque esas 34 puñadas pasaron a convertirse en el nombre de "una orquesta de cuerdas tensadas y cantor" que desde su debut en 1998 no deja de sorprender por las interpretaciones de un repertorio lunfardo que fue prohibido y olvidado en historia de la Argentina.

Con tres discos editados ("Tangos carcelarios", "Slang" y "Argot") y un cuarto en preparación, en donde compondrán íntegramente sus propios temas, "34 puñaladas" fue recorriendo diferentes escenarios, tanto nacionales como extranjeros, obteniendo amplios reconocimientos y premios, pero fundamentalmente buscando difundir esta particular jerga de los años 20 y 30, trasladándola desde la marginalidad al uso cotidiano.

Es la voz del victimario la que habla, aquella que quiere contar su historia y que siempre es preferible encerrar y castigar antes de ser escuchada, quizá con la vana pretensión de que aquello que no se oye ni se ve deja de existir. Pero esas voces, algunas veces, logran escaparse de su prisión y dejan conocer su drama.


ANRed: ¿Cómo surge este interés por interpretar tangos reos y carcelarios?

Alejandro Guyot: En principio, eran repertorios muy poco interpretados por los grupos que estaban surgiendo en la época en la cual estábamos comenzando nosotros. La prohibición del lunfardo, que es la jerga en que están escritos estos tangos, hizo que sean repertorios que no circulen mucho. Entonces, nos pareció interesante mostrar todo ese lado oscuro. Siempre nos atrajo mucho la incorrección de estos tangos que hablan sobre drogas, prostitución, violencia y marginalidad en esa Argentina de los años 20 y 30. En donde vemos que en pleno 2006 esos mismos temas siguen teniendo actualidad. Y el desafío era cómo volver a hacer estos tangos, luego de haber pasado 70 años de su composición original.

ANRed: ¿Por qué decidieron empezar a componer sus propios temas?

A.G: Para poder componer con pretensiones de que tenga un aroma definido tenés que conocer mínimamente "las leyes del género". Por eso, luego de una etapa interpretativa donde se retomó lo que era esta clase de tango, que era un género que no se interpretaba mucho en la Argentina, salvo raras excepciones, decidimos empezar a componer. Nos encontramos cómodos en el género, entendimos más o menos de que se trataba y nos pareció que era un buen momento para empezar a componer música nuestra sin la exigencia de que sea 100 por ciento tango. Así que el próximo disco va a ser todo de composición nuestra; hasta ahora, hicimos discos en donde la composición sólo pasaba por la musicalización de poemas y lunfardos.

ANRed: Durante años, en el tango, la composición pareció estar clausurada, ¿por qué les parece que esto fue así?

Agusto Macri: Se debe a muchos motivos. En principio, porque hubo momentos en la historia del tango que fueron brillantes, esplendorosos, y a partir de ahí hubo una decadencia.

Hernán Reinaudo: Hubo un corte generacional. En la década del 60 la gente no escuchó más tango. Incluso nos pasó a nosotros. Yo empecé a escuchar en serio a los 20 años. Fue como reaprender un género que no se tenía. Es difícil componer algo que no se conoce porque no fue escuchado lo suficiente. La gente de la época de oro del 30 y del 40 lo tenía muy incorporado. Y era común ver que a los 18 años los músicos ya tenían escritos 500 tangos. Es mucha exigencia pedirle a un músico de ahora que no tiene la experiencia del género y compararlo con la gente de antes.

Juan Lorenzo: Hace 50 años el tango ocupaba todos los espacios de la cultura. Se bailaba tango con orquestas en vivo. Mi viejo me contaba que iba a bailar y estaban Troilo, Pugliese, Alemán. Todo el tiempo se componía tango. Después hubo un montón de cambios culturales y el ingreso del rock. Es innegable que el rock vino para quedarse. Nosotros pertenecemos a una generación marcada por el rock y por más que hayamos estudiado en el conservatorio y tenido contacto con los viejos tangueros, el rock cambió la forma de hablar nuestra y es imposible volver a componer como se hacía en esa época. Es muy difícil que surja un Mansi o un Discepolo. Pero acá no hubo una continuidad como en otros países en donde se vivió una posta de generaciones.

Edgardo González: Fue muy grande el corte generacional que hizo que hoy por hoy no existan casi músicos de tango que tengan entre 55 y 60 años.

ANRed: ¿Y por qué les parece que fue tan profundo el corte?

J.L: Yo creo que tuvo que ver con la dictadura militar. Lo primero que prohibieron con el golpe del 55 fue el tango. Atacaron su circuito laboral, que eran las milongas. Las orquestas grandes comenzaron a disolverse porque no podían mantenerse. Esto no se vio en otros países con el flamenco o la bosanova en donde hubo persecución a músicos, pero no se cortaron las generaciones. En Brasil, nunca se dejó de hacer bosanova o samba. Siempre siguieron haciendo su música.

A.M: Pero, además, el tango no supo generar la suficiente fuerza para sobreponerse a esos cataclismos políticos y sociales y seguir desarrollándose como sea.

E.G: Creo que son varios los factores que coinciden en un determinado punto histórico que se da a partir de la segunda mitad del siglo veinte con la aparición de la televisión, la masificación de la radio y sin olvidarnos de que Perón tenía una fuerte proyecto nacionalista y se había apropiado del tango como una música de gran identidad nacional. Había una asociación concreta entre el tango y el peronismo. Y a partir del golpe del 55 y con la proscripción del peronismo, el tango sufrió las consecuencias. Hasta se tuvo la mala suerte que intelectuales que podrían haber encabezado una resistencia y una tendencia mueren, como Homero Manzi que fallece de cáncer. Otros, como Scalabrini Ortiz o Hugo Del Carril, son perseguidos por su militancia peronista. Por otro lado, en eso que el tango no supo generar los espacios, se encuentra su banalización, programas de televisión como "Grandes valores del tango" lo fueron desvirtuando.

J.L: A medida que los grandes músicos fueron desapareciendo y dejando de ir al programa se comenzó a hacer un tango kitsh. El tema de las lentejuelas, el peluquín, el cantor totalmente exagerado, los dúos de cantores haciendo "Azúcar, pimienta y sal" fueron haciendo estragos.

A.M: Es el artificio que se opone directamente al arte.

-ANRed: ¿Entonces, desde dónde se compone hoy en el tango?

J.L: Desde nuevas maneras. Nosotros tomamos la decisión de componer hace un año y empezamos a trabajar en ese sentido y están apareciendo cosas interesantes. Pero hay que aprender a componer y a saber qué es lo que queremos hacer. No buscamos hacer tanguitos que suenen al farolito, al bandoneón, porque eso no va más. Hay intentos que hacen esas cosas con composiciones propias y queda muy anacrónico ver a un pibe de 25 años diciendo el compradito de la esquina o la pebeta que me espera.

A.G: Y tampoco hacer una especie de equivalencia forzosa de que si el tango antes hablaba de ciertas cosas hoy tiene que reflejar a los piqueteros. Como si se tuviera que buscar una representatividad a cualquier precio.

E.G: Pero también hay una cuestión de estereotipos en el tango, como lo del farolito de la esquina, que ha trascendido a la historia y si uno revisa los tangos de la década del 50 son muy pocos los que hacen vagas menciones a eso. Es más el estereotipo y lo que uno imagina. Es una construcción casi del inconsciente colectivo, porque si uno escucha a Homero Expósito o a Manzi, los grandes poetas del 50, ninguno habla de eso.

A.M: Eso sucede cuando el tango comienza a desaparecer como género popular fuerte que se empiezan a crear esos estereotipos, porque antes la gente no convivía con ellos, cuando el tango era una presencia cotidiana más fuerte. Esos estereotipos suceden post morten.

ANRed: Hablando de estereotipos, ¿cómo ven la moda del tango que hoy es posible observar en la ciudad de Buenos Aires?

J.L: Desde hace unos años hay una onda de un resurgimiento for export de las casas de tango enormes que son mega producciones que traen a 600 japoneses a mirarlo. Ponen a la pareja de baile, que es lo que manda, porque si no hay baile no hay tango. Y al bandoneón que tampoco puede faltar, ni el farolito de la puerta o la foto de Gardel o Piazolla. Y eso es el tango. O mejor dicho, un estereotipo para vender al tango que mueve muchísimo dinero para una industria enorme, no para nosotros.

A.G: Las casas de tango subestiman mucho al turista, le dan a consumir un producto ya estereotipado y al punto de una obscenidad que no sé si llegan a creérselo.

A.M: Eso es un rasgo de decadencia muy puntual. Esos lugares, esas casas, asumen como rol definir una identidad que no les corresponde, porque el tango es una música popular y lo que se muestra ahí es un resurgimiento ficticio. No buscan que existan proyectos artísticos que funcionen de manera autónoma al plan que tiene ellos. Por eso no contratan a gente que tenga una visión propia y un proyecto, sino empleados y hay una persona que articula como se relacionan los artistas. Lo concreto es que existe un renacimiento de la mano del baile. Y si la gente baila, todo empieza a movilizarse. El tango es un género en el que el baile es una situación central porque es a partir de ahí que empieza todo; la milonga, la cuestión social. Eso es indiscutible e innegable dado que tiene que ver con los orígenes.

J.L: El tema es que ahora se baila sobre cosas que ya están grabadas y regrabadas. En esa casa de tango vos vas a escuchar una orquesta que imita a Pugliese o a Troilo. Tocan las mismas versiones que se tocaban hace mil años de "El día de que me quieras". Hacen una misma reproducción hasta el hartazgo de los mismos temas.

H.R: Pero tampoco está mal que existan estas casas de tango, lo que está mal es que pasen a ser excluyentes y no se generen otros espacios.
ANRed: Suelen tocar mucho en el exterior, ¿cómo viven esa experiencia?

A.M: Buenísima.Een nuestro caso, por varios motivos, no tocamos en circuitos tradicionales de tango. Estamos más en festivales de world music donde por ahí somos el único grupo de tango entre un montón de propuestas de música de mucho nivel de todo el mundo. El nivel de la gente que va a escucharnos como oyentes también es muy bueno.

ANRed: ¿Y qué les parece que les atrapa a ese público del exterior que los va a ver?

A.M: En principio es gente que no tiene demasiada idea de lo que es el tango. No tiene el prejuicio del turista que viene a la Argentina a escucharlo. Está muy receptiva a percibir al tango como una música.

A.G: Es un público melómano pero que no tiene ese preconcepto de lo que es tango y lo que no es tango. No viene con la figurita armada de lo que debería ver.

J.L: Hay lugares que te dicen que el tango es la pareja de baile, el bandoneón y el cantor con gomina. Y nada más. Nosotros, huimos de esos públicos.



Pero no de los otros, de aquellos públicos que suelen acompañarlos en el develar de esas historias sobre drogas, prostitución, robos, violencia y amores contrariados; es lo marginal que clama por ser puesto es escena como una forma de que podamos verlo, pero fundamentalmente para comprender por qué y cómo llegaron a ese lugar. Todo un recorrido introspectivo por una zona oscura y olvidada de un género que lucha por no ser extinguido.

Mariano Minasso


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